Opinión sobre RedHat Linux 8.0

Ricardo Cervera Navarro


Tabla de contenidos

Introducción
Instalación
Problemas
Valoración de la distribución
Puntos fuertes
Puntos flacos
Conclusiones

Introducción

A principios de Octubre de 2002, hace ahora apenas tres escasas semanas, salía la esperada versión de Linux de RedHat. Mucho se ha hablado sobre ella, y desde ZonaSiete, ya que la he probado, quería escribir unas líneas para dar a conocer mis impresiones sobre la nueva versión, RedHat Linux 8.0.

La última distro que probé de RedHat fue la 7.2, robusta distro como servidor, aunque con algunas carencias graves en el ámbito del escritorio. La verdad es que muchas cosas han cambiado, si quieres descubrirlas, sigue leyendo.

Las pruebas se hicieron en un Intel PIII a 500 MHz, con 192 MB de RAM. Un HP Brio, con tarjeta de vídeo y de sonido integradas en placa.

Otra cosa que recalcar es que no he hecho una "prueba exahustiva" de casi todos los programas del sistema, sino que como usuario normal expreso mis impresiones.

Instalación

Bajé del mirror FTP de RedIris los tres discos de Physche, que así se llama esta release. Los grabé en otro equipo y fui a instalar el sistema. Introduje el primer disco dentro del lector de CDs y reinicié el equipo. Enseguida comenzó el asistente de instalación de RedHat, que primero me preguntó, en modo texto, que sí quería hacer una comprobación de los discos antes de instalar. La hice, y así me aseguré de que se habían descargado bien (algo un tanto inútil bajo mi punto de vista, si comprobamos el md5sum del archivo ISO...).

Inmediatamente el instalador gráfico de RedHat reconoció todos mis dispositivos de hardware e inició un menú de instalación a 800x600 (es la resolución máxima del monitor del equipo de las pruebas). Primer cambio: Las interfaces (botones...) y las fuentes estaban muy cuidadas. La ayuda en los menús es bastante explicativa aunque con algunos fallos de traducción después de seleccionar el castellano. Pedí una instalación personalizada y añadí algunos paquetes de KDE, el resto los dejé por defecto. Ignorante yo, que no sabía que no instalaría gcc y demás herramientas para compilar fuentes por defecto... El resto todo bien.

Elegí GRUB como gestor de arranque, y reconoció sin problemas el Win2000 que estaba instalado en la otra partición. La configuración de las X y del sonido fue exquisitamente sencilla y bien explicada. La de la red tenía alguna opción quizás confusa, pero nada difícil tampoco. Podías elegir el nivel de firewall y los puertos en los que quisieses aceptar conexiones entrantes. Instaló un kernel 2.4.18, y como de costumbre, las particiones las gestioné con la herramienta DiskDruid, que es una buena opción.

Al fin y al cabo el sistema se instaló correctamente en aproximadamente 25 minutos. En el primer inicio del sistema se nos ofrece la opción de darnos de alta en la suscripción gratuita de la RedHat Network para actualizar los paquetes. Luego aparece la pantalla de login gráfico (bonita, por cierto :-)

Problemas

No encontré problemas achacables salvo dos:

  • El plugin de Flash para los navegadores se debería instalar por defecto.

  • El compilador gcc y sus requisitos creo que también se deberían instalar por defecto.

Por lo demás, una instalación limpia, bonita y sin excesivas complicaciones

Valoración de la distribución

Puntos fuertes

La distribución muestra una serie de interfaces de usuario muy mejorada y pulida, aparte de fusionar muy adecuadamente las de KDE 3 y GNOME 2. El menú gráfico inicial de inicio de sesión es bonito y funcional.

Se nos ofrece, principalmente, la elección entre KDE 3, GNOME 2, o la interfaz de usuario desarrollada por RedHat, Bluecurve, un GNOME KDEizado que integra perfectamente componentes de ambos entornos. Los menús en los tres están bien organizados y generalmente ofrecen acceso a los programas más convenientes. Evolution es el cliente de correo por defecto. Los escritorios están cuidados, son muy usables, y yo creo que eso es un paso en la dirección correcta, aunque muchos se empeñen en decir lo contrario; es un requisito esencial para que Linux llegue a todos y el intento de RedHat por conseguirlo es notable.

Las fuentes es algo en lo que la distro ha mejorado mucho desde la última versión que probé, la 7.2, en la cual los usuarios se quejaban bastante de esto, especialmente con Galeon y Mozilla. Las fuentes son en esta versión perfectas y muy cuidadas, sin dejar escapar ningún menú o programa perdido. Ahí se han ganado unos puntos. Especialmente en las aplicaciones como Koffice o OpenOffice esto se echaba un poco en falta. Las fuentes en OpenOffice lucen perfectas.

Los asistentes gráficos de configuración a los que RedHat nos tiene acostumbrados se han mantenido o incluso mejorado. Especial mención merecen entre ellos la herramienta de configuración de dispositivos de red y todavía más printtool, la utilidad para gestionar impresoras tanto locales como en red. Esta utilidad reconoció automáticamente mi HP DeskJet 610C conectada al puerto paralelo nada más abrirla, y además le asignó el controlador adecuado sin que yo tuviese que especificárselo. Muy bien :-)

La herramienta up2date aparece en todos los escritorios y nos avisa si hay actualizaciones disponibles. Es una ayuda aunque quizás demasiado "presente", puesto que hay actualizaciones cada muy poco tiempo y a algunos usuarios puede resultarles molesto que aparezca ahí siempre. Es cuestión de gustos, aunque la verdad es que es una buena utilidad.

Se ha incluido vim para la consola por fin con soporte para el remarcado de sintaxis con colores.

Puntos flacos

La verdad es que no son muchos los que yo le he podido ver, pero algunos de ellos son demasiado importantes como para que los usuarios los pasemos por alto.

El primero de ellos es que ni el plugin de Flash ni gcc estaban seleccionados por defecto en la instalación; personalmente creo que son indispensables.

Lo siguiente es que hay trozos de algunas aplicaciones que todavía están en Inglés a pesar de haber seleccionado el Castellano como idioma del sistema. Los menús para cerrar la sesión, por ejemplo. Mozilla, que es el navegador por defecto, está en Inglés, y personalmente no estoy nada de acuerdo con esto. Podrían haber puesto Galeon como navegador por defecto o bien traducir Mozilla. Muy descontento en este aspecto.

Otro fallo que podría añadir es que aunque la mayoría de las aplicaciones funcionan a la perfección, hay otras que no funcionan bien, por ejemplo el reproductor de CDs de GNOME. Muy afortunadamente son pocas aplicaciones contadas.

El administrador de paquetes es una aplicación con un interfaz sencillo de usar y da buena impresión al principio. El problema es que la mayoría de las veces, cuando intentamos agregar o quitar algún paquete, la aplicación se cierra diciendo: "Error desconocido". Tiene muy buena pinta, pero es una pena que no funcione adecuadamente. Aquí está otro gran fallo que RedHat tiene que solucionar cuanto antes. Ha conseguido crear un administrador de paquetes intuitivo y clasificado por secciones, pero que no funciona correctamente.

Por último, y esto es ya más una preferencia personal, echo en falta algún icono más en el escritorio que, aunque ya están en el panel de la barra de tareas, el escritorio da una sensación un poco vacía con sólo tres iconos en él al principio.

Conclusiones

Creo que la distro de RedHat ha cambiado mucho. Ha mejorado mucho en el ámbito de la experiencia que ofrece al usuario mediante sus nuevas UIs y Bluecurve, mientras que se ha mantenido en lo que a servidor medio se refiere (squid, bind, apache... funcionan correctamente y son rápidos y estables como en versiones anteriores).

Esta distro tiene muy pocos fallos, pero a mi juicio demasiado importantes, especialmente el del administardor de paquetes. Si estos fallos se corrigiesen mediante actualización de paquetes o para una próxima versión 8.1, estaríamos, sin duda alguna, ante una distribución de Linux capaz de llegar a las workstations de las empresas y a los escritorios de los usuarios medios y satisfacer a ambos con creces.